El pasado 9 de marzo, Foment del Treball Nacional y Full Audit co-organizamos la jornada Cuando la prevención genera valor en un momento especialmente significativo. 2026 es el Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo en España y se cumplen 30 años de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. En ese contexto, reunimos en Barcelona a directivos, profesionales de la prevención, inversores y juristas con un objetivo común: demostrar que la SST ha dejado de ser una obligación normativa para convertirse en un activo estratégico.
César Sánchez, Director de la Oficina de Prevención de Riesgos Laborales de Foment del Treball, abrió el encuentro trazando una línea que resumía tres décadas de evolución. Si antes la preocupación central de las empresas era conocer el marco normativo y sus obligaciones, hoy la Seguridad y Salud en el trabajo se entiende como una inversión estratégica. Un cambio de paradigma que, según César, ya no admite marcha atrás.
La administración pública pone el acento en la colaboración

La apertura institucional contó con la participación de Maribel Valenzuela, Directora del Institut Català de Seguretat i Salut Laboral, y Montserrat Solórzano, Directora del INSST Barcelona, quienes perfilaron los retos que tiene por delante la SST en España.
Maribel subrayó la necesidad de reforzar la colaboración entre todos los actores para impulsar políticas públicas que beneficien tanto a las organizaciones como a los trabajadores. “La PRL aporta un valor real, organizativo y social”, insistió, y señaló que la administración tiene un papel activo en ello: mejorar la formación en todos los niveles educativos, fomentar la investigación, promover entornos de trabajo más saludables e impulsar que la prevención se integre de verdad en los sistemas de gestión empresarial.
Montse, por su parte, fue igual de clara: “Detrás de cada estadística, hay una persona”. Por eso, señaló que quedan retos importantes por delante. La digitalización, la automatización, el envejecimiento de la población trabajadora y los riesgos psicosociales ya están impactando en las condiciones de trabajo. Y apuntó al gran desafío pendiente: reducir el gap entre el marco teórico y la realidad cotidiana de las empresas, para que la prevención deje de percibirse como una obligación y se convierta en un valor implícito de las organizaciones. “El Año de la SST es una oportunidad para potenciar el trabajo social y conseguir que trabajar con seguridad sea la forma natural de trabajar”, concluyó.
SST, sostenibilidad e inversión: la mesa que lo conectó todo

El primer bloque temático fue uno de los momentos más reveladores de la mañana. Tuvo lugar la mesa SST y sostenibilidad, con los aportes de nuestra Lead OHSE Auditor Elena Castro; Carlos Senz, Health & Safety Director de Meliá Hotels International; y Mario Brassesco, Director de Inversiones de Encomenda Capital Partners. La moderación estuvo a cargo de nuestro Director de Desarrollo de Negocio, Daniel Tapial.
Elena abrió el debate poniendo el foco en un cambio cultural que muchas organizaciones tienen aún pendiente: dejar de gestionar la SST como cumplimiento normativo y empezar a hacerlo como desempeño y generación de valor. “Cumplir es fácil”, señaló, “pero hay que preguntarse si todo eso refleja que estamos haciendo las cosas bien en papel o también en la práctica”. Para dar ese salto, apuntó a dos ingredientes imprescindibles: liderazgo real y participación activa de las personas trabajadoras en el diseño de procedimientos, porque son quienes mejor conocen los riesgos del día a día. También abordó el impacto de la nueva normativa de reporting de sostenibilidad. El nuevo marco, basado en doble materialidad, simplifica los requisitos y reduce el número de empresas obligadas a reportar. Pero Elena fue clara: lo relevante no es solo saber qué datos recoger, sino qué hacemos con ellos.
Por su parte, Carlos Senz compartió la experiencia de Meliá Hotels, donde la salud laboral ya forma parte del core del negocio. El absentismo, el bienestar y la rotación de plantilla se integran en los informes de gestión porque impactan directamente en los resultados. En Meliá, el bienestar es un eje del plan estratégico 2025–2027 y la seguridad se incorpora a todas las decisiones empresariales. “Estamos por y para la gente”, resumió Carlos, defendiendo un enfoque en el que cada proceso se diseña teniendo en cuenta su impacto en las personas.
Finalmente, Mario Brassesco aportó la mirada del inversor. Reconoció que al inicio de un proyecto la SST no suele estar en el primer plano de las prioridades, pero que su importancia crece a medida que se trabaja en la generación de valor a largo plazo. En ese sentido, alertó de los “pasivos ocultos” que puede generar una mala gestión preventiva y que afloran en los procesos de due diligence. Desde ahí, abrió un debate relevante sobre la inteligencia artificial: una tecnología que puede mejorar la inclusión y la prevención, pero cuyo impacto real en las personas, sobre todo en los trabajadores de oficina, todavía está por medirse. Por eso, concluyó, “la formación es la clave para entender ese impacto”.
La salud mental en el trabajo: más allá del cumplimiento

Nuestra compañera Mónica Saiz, OHSE Lead de Full Audit, protagonizó una de las intervenciones más esperadas de la mañana. Su análisis partió de una pregunta que muchas organizaciones aún no se han hecho: si la ISO 45001 proporciona un marco sólido para la gestión de la seguridad, ¿qué pasa con la salud mental? Esa es precisamente la brecha que viene a cubrir la ISO 45003, publicada en 2021 como la primera norma internacional de directrices para la gestión de los riesgos psicosociales en el entorno laboral. Y Mónica fue clara: “los riesgos psicosociales no son una moda”. La OMS los reconoce como una de las principales causas de incapacidad laboral en el mundo.
Y para entender por qué esta norma es necesaria, basta con mirar la realidad. El trabajo ha cambiado: hay más sobrecarga, más ambigüedad, más teletrabajo, pero los modelos de prevención siguen mirando sobre todo hacia los riesgos físicos. Mientras tanto, los problemas de salud mental generan absentismo, rotación, caídas de productividad y conflictos internos. Y cada vez más profesionales eligen sus empleadores en función de si cuidan o no su bienestar.
En ese contexto, lo que aporta la ISO 45003 no es burocracia adicional, sino un lenguaje común y un marco práctico integrable en los sistemas de gestión ya existentes. Planificar, hacer, verificar y actuar: el ciclo de mejora continua aplicado específicamente a los factores psicosociales. Pero Mónica fue más allá de la estructura formal para señalar lo que verdaderamente marca la diferencia: la escucha activa de los trabajadores y un liderazgo consciente de su propio impacto. Un líder que no gestiona bien las cargas, la comunicación o los conflictos, puede convertirse, sin quererlo, en una fuente de riesgo psicosocial.
La ponencia cerró con una hoja de ruta clara para cualquier organización que quiera dar el paso: compromiso de la dirección, diagnóstico psicosocial, plan de acción, formación y mejora continua. Sin atajos, pero con un retorno medible.
ISO 45003 y bienestar organizacional: del marco normativo a la estrategia de negocio
La mesa sobre SST y bienestar reunió a Salvador Villasmil, Responsable del Servicio de Prevención Propio de Clínicas Baviera, y Marina Lledó, Chief People Officer del Grupo Construcía, de nuevo con Daniel moderando el debate.

Salvador trasladó la perspectiva de un entorno especialmente exigente: el sanitario. Nos contó que, en Clínicas Baviera, gestionar el autocuidado del profesional no es solo una cuestión ética, sino un indicador directo de calidad asistencial y rentabilidad. Para ello, apuesta por medir con sensatez: su equipo trabaja con un sistema semafórico que facilita la comunicación con la dirección. Desde ahí, fue crítico con la banalización del concepto de bienestar, demasiado reducido a “comer fruta y salir a correr”. La salud mental y el acompañamiento psicológico, en cambio, sí suman. Y planteó el verdadero desafío: conceptualizar bien el bienestar y decidir hasta dónde debe llegar la empresa. ¿Conviene o debemos traspasar las fronteras empresariales para impactar en la vida personal del trabajador? Una pregunta que dejó abierta, pero que cada vez más organizaciones tendrán que responder.
Marina, por su parte, llegó desde el sector de la construcción, donde la seguridad no es negociable pero el reto es cultural. En Grupo Construcía, la salud laboral está implícita en su modelo de negocio circular y el liderazgo se trabaja específicamente para que cualquier persona de la organización pueda parar una obra si detecta un riesgo. La pregunta que se hicieron fue clara: ¿qué va primero: el coste, la seguridad o la calidad? La respuesta, también: la seguridad, porque la han convertido en un valor de empresa. Y eso, además de proteger a las personas, atrae talento y genera legitimidad ante clientes e inversores.
30 años de la Ley de Prevención: balance y reforma pendiente

Jordi García Viña, Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Barcelona y consultor de empresas, ofreció un análisis detallado sobre los 30 años de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Una norma que nació en 1995 con vocación de modernizar el sistema preventivo español y que llega a su aniversario con una agenda de reforma pendiente.
Jordi situó la LPRL en una tradición larga y destacó que su posición estratégica se sustenta en tres pilares: mejorar la competitividad de las empresas, contribuir a la sostenibilidad de los sistemas de protección social y proteger la salud de los trabajadores. Tres décadas después, los tres siguen siendo igual de relevantes.
Pero también señaló con claridad lo que hay que revisar. El mundo laboral de 2026 no es el de 1995: han cambiado las profesiones, los modelos de empresa, los riesgos y la percepción social de la prevención. La norma acumula modificaciones parciales y convive con una multiplicidad de regulaciones que dificulta su aplicación coherente. Señaló también el uso excesivo de conceptos jurídicos indeterminados que trasladan la decisión al juez y generan incertidumbre para las organizaciones. Y alertó sobre el recargo de prestaciones: un mecanismo no asegurable que impacta directamente en el patrimonio de la empresa. Por todo ello, concluyó que la LPRL necesita una reforma.
Prevención estratégica: el camino sigue
César Sánchez cerró la jornada con la misma convicción con la que la había abierto, pero esta vez con horas de debate y casos concretos que lo respaldaban. La SST no es un coste ni una obligación. Es un indicador de riesgo, un activo reputacional y, también, un escudo jurídico frente a responsabilidades que cada vez pesan más. Las organizaciones que la integran en su estrategia no solo protegen a las personas. También protegen su negocio.
Ya no quedan dudas de que la prevención genera valor. Es una realidad que cada vez más organizaciones están demostrando con sus decisiones, sus datos y sus resultados. El reto ahora es que todas lo hagan.
* Fotografías cedidas por Foment del Treball Nacional

