El pasado 8 de septiembre, Foment del Treball celebró en Barcelona la jornada Gestión preventiva vinculada a la movilidad de las personas trabajadoras, en la que participamos desde Full Audit. La jornada giró en torno a una premisa: desplazar a una persona trabajadora a otro país no suspende la protección de su seguridad y salud, y la organización debe garantizarla y planificarla en todas las fases del desplazamiento.

César Sánchez, Director de la Oficina de Prevención de Riesgos Laborales de Foment del Treball, abrió la jornada explicando de dónde viene esta iniciativa. Cuando, a raíz de la crisis económica, muchas empresas optaron por internacionalizarse para ser más competitivas, empezaron a surgir necesidades preventivas ligadas a desplazar personal al extranjero o a recibir trabajadores de otros países, y desde Foment se trabajó para informar y formar a las empresas en esta materia. Fruto de ese trabajo es la Guía para la gestión preventiva vinculada a la movilidad de las personas trabajadoras, que ahora se ha revisado y mejorado: incorpora la normativa vigente y suma experiencias prácticas.
La Guía: un Plan de Expatriación que cubre todas las fases del desplazamiento
Manuela Brinques, nuestra Auditora Jefa, presentó la Guía que Foment del Treball ha publicado con nuestra colaboración. Partió de las dificultades que suelen aparecer en estos procesos: una preparación e información previas insuficientes, poca comunicación durante la estancia y una repatriación que no siempre se planifica. Para evitarlas, la Guía propone diseñar un Plan de Expatriación que incluya la seguridad y salud en el trabajo y recorra todo el desplazamiento: antes, durante y después.
- Antes del desplazamiento, la Guía recomienda que la persona conozca el destino a fondo: sus riesgos meteorológicos, sanitarios y de seguridad, su contexto político, social y cultural, y su legislación en materia de seguridad y salud. También propone un reconocimiento médico previo que confirme que su estado de salud es compatible con los riesgos del país, siempre respetando la voluntariedad del examen que establece el artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Otro punto a revisar es el seguro: las pólizas habituales suelen excluir fenómenos naturales y situaciones de inseguridad, por lo que puede ser necesario ampliar la cobertura.
- Durante la estancia, lo esencial es que la persona no se sienta sola. Debe poder consultar al Servicio de Prevención cualquier duda, riesgo sin evaluar o trámite, y acceder en todo momento a la información y formación en SST. Para evitar el aislamiento, la Guía propone reuniones periódicas por videollamada, y aconseja contar con un teléfono de emergencia 24 horas, soporte psicológico y actividades de bienestar pensadas para el personal desplazado.
- El regreso tiene también sus propios riesgos. Tras una asignación larga, la persona puede sufrir el llamado síndrome del expatriado o choque cultural reverso. No es un diagnóstico médico, sino la desorientación, la ansiedad o la pérdida de identidad que pueden aparecer al volver a un entorno que ya no es como se recordaba. Por eso la Guía recomienda empezar a planificar la repatriación desde el inicio de la asignación, o como mínimo seis meses antes, y prever un reconocimiento médico posterior, acompañamiento y una reincorporación progresiva.

Manuela presentó también el Índice de Riesgo Global, una herramienta que se creó a partir de tres índices internacionales (Global Peace Index, Global Health Security Index y World Risk Index) para evaluar el riesgo combinado de un país ante la inseguridad, las epidemias y las catástrofes naturales. Es una referencia útil sobre todo cuando la empresa no dispone de infraestructura ni personal local que aporte información de primera mano. Su finalidad es facilitar la toma de decisiones y la preparación del desplazamiento.
Más allá de la logística: el desplazamiento como acto jurídico
Pere Monteagudo, abogado de Maniega Abogados, planteó que organizar un desplazamiento internacional va mucho más allá de la logística, de los billetes, el alojamiento o la agenda: es también un acto jurídico. Enviar a alguien al extranjero no es solo mover talento. Afecta a obligaciones preventivas, laborales, de Seguridad Social e incluso fiscales, que conviene resolver con anticipación.
En materia preventiva y laboral, rige el criterio de la protección más favorable: se aplica la norma que ofrezca un nivel de protección superior a la persona trabajadora, y la empresa no puede limitarse a trasladar mecánicamente su esquema preventivo habitual al destino.
- Dentro de la Unión Europea, la movilidad no puede utilizarse para degradar las condiciones de las personas desplazadas, y los desplazamientos que superan los 12 meses (prorrogables a 18) quedan sujetos, con algunas excepciones, a la legislación laboral del país de acogida.
- Fuera de la Unión Europea no existe un marco homogéneo: la empresa debe cumplir el estándar preventivo español y, a la vez, respetar las normas imperativas del destino, analizando cada país.
- Y cuando las personas desplazadas llegan a España, se aplica la normativa preventiva española, con el deber de intercambiar información sobre riesgos entre las empresas.

En Seguridad Social, la situación debe quedar analizada, definida y tramitada por la empresa antes de la salida física. Dentro de la UE implica solicitar la información a la TGSS (modelo TA.300) y obtener el certificado A1, que acredita que la persona sigue de alta en el sistema de origen; fuera de la UE, la cobertura depende de los convenios bilaterales vigentes. Pere recordó que la fiscalidad también forma parte del desplazamiento: algunos beneficios fiscales no se aplican de forma automática y exigen poder acreditarlos, por lo que conviene planificarlos desde el diseño del desplazamiento y no al regreso de la persona.
Su conclusión fue que la movilidad internacional no puede basarse en la improvisación jurídica o administrativa. Requiere un análisis anticipado y la coordinación de cinco áreas de la organización: Recursos Humanos, Prevención de Riesgos, Derecho Laboral, Seguridad Social y Fiscalidad.
La movilidad académica: cuando es la propia persona quien solicita desplazarse
Sergi Jarque, Jefe de la Oficina de Prevención de Riesgos Laborales de la Universitat Pompeu Fabra, abrió el bloque de experiencias prácticas explicando que la movilidad en la UPF no es una asignación internacional tradicional, sino una prestación de servicios transnacional de un máximo de 12 meses sujeta al derecho administrativo. En el sector público, además, la situación administrativa la solicita la propia persona empleada, en lugar de ser la institución quien la destina. Por eso es clave que la persona conozca los requisitos legales y comunique su desplazamiento, para que se pueda activar la protección necesaria.
La UPF tiene identificados 17 destinos internacionales, 13 de ellos sin convenio de Seguridad Social, y su personal investigador trabaja en entornos que van del laboratorio a la selva, el desierto o la alta montaña. Para entender qué riesgos se suman al desplazarse, Sergi planteó que la seguridad integral resulta de sumar el riesgo operativo del puesto y el riesgo contextual del destino: las condiciones del país (sanidad, clima, usos sociales, situación política), las enfermedades endémicas, el transporte, las barreras culturales e idiomáticas, una cultura preventiva distinta, la precariedad del alojamiento y los aspectos psicosociales.

Con ese punto de partida, Sergi repasó los retos de gestión que aparecen en cada fase del desplazamiento. Antes de viajar, el peligro son los “compartimentos estancos”: cada trámite se resuelve por su lado y la preparación se queda corta, con gestiones oficiales incompletas, poca información sobre el destino y desconocimiento del plan de emergencia. Durante la estancia, frente a la idea de que “no news is good news”, recordó que la falta de noticias es en realidad falta de comunicación, y que la desconexión puede esconder riesgos invisibles. Y al regreso, el reto es la desinformación sobre las condiciones sanitarias de reincorporación.
El denominador común de todos estos retos, subrayó Sergi, es actuar sin considerar las implicaciones globales del desplazamiento. Frente a ello, cualquier actuación preventiva integral exige adaptarse por completo a las circunstancias de cada caso.
FCC: concienciar y formar, el gran reto
Marcos Suárez, de la Dirección de Seguridad y SSGG y Jefe del Departamento de Operaciones Internacional del Grupo FCC, cerró el bloque de experiencias prácticas con el caso de una compañía con fuerte presencia internacional, que desplaza personal a países y contextos muy distintos. Cada país donde opera el Grupo cuenta con su propio análisis de riesgos, desde los políticos y de seguridad hasta los sanitarios y climáticos, y antes de la salida cada persona recibe una “ficha país” con esa información, las recomendaciones de seguridad y los contactos de emergencia. Disponen además de una app con botón de pánico conectado a un centro de control que funciona las 24 horas.
Con todo, el mensaje central de Marcos fue que lo más difícil de gestionar es la concienciación y la formación de las personas desplazadas. La gran mayoría de los incidentes, explicó, se debe a la falta de concienciación o a un exceso de confianza en el entorno, y esto ocurre también en Europa, donde existe la percepción errónea de que allí nunca pasa nada. Por eso FCC refuerza la sensibilización con cursos online, “píldoras de seguridad” por correo e inducciones presenciales para quienes viajan a países de riesgo medio, alto o extremo.
Como buena práctica, destacó el “in-processing” de Recursos Humanos: un acompañamiento que guía a la persona en la preparación de la expatriación y la conecta con todos los departamentos que pueda necesitar, como finanzas, seguros, IT, seguridad o mudanzas.
La movilidad internacional no se improvisa
César Sánchez cerró la jornada insistiendo en que hay que seguir planificando estos desplazamientos. Suponen muchos retos, pero la seguridad y salud de las personas trabajadoras debe garantizarse en todo momento, también cuando están desplazadas. Esa es, en el fondo, la conclusión de la jornada: la movilidad internacional no se improvisa. Exige anticiparse a los riesgos de cada destino, resolver con antelación las obligaciones legales, coordinar a las áreas implicadas y acompañar a la persona trabajadora antes, durante y después del desplazamiento. Para hacerlo, la Guía presentada ofrece pautas de actuación concretas, que puedes descargar aquí.

