“La vocación ayuda, pero no lo puede sostener todo”. Con esta frase nuestra CEO, Montsé Moré, abrió la jornada Buenas prácticas ante los nuevos retos de la salud laboral en el sector sanitario que celebramos el pasado 2 de junio en la Universidad Europea de Madrid junto a BeOn.

Una frase que va a contracorriente de lo que el sector sanitario ha asumido durante décadas: que la dedicación de sus profesionales, su compromiso con el paciente, su sentido de la responsabilidad, compensan unas condiciones de trabajo que en cualquier otro sector serían inaceptables. Pero la evidencia, y la realidad del día a día de estas organizaciones, dice otra cosa.
En el sector sanitario trabajan personas expuestas a una fatiga silenciosa, con una alta empatía hacia el paciente que, cuando no está acompañada de estructuras organizativas que la sostengan, acaba pasando factura. Cuidar a quienes cuidan es una necesidad estratégica que el sector ya no puede seguir aplazando.
La buena noticia es que existen experiencias y proyectos en marcha que demuestran que proteger la salud de los profesionales sanitarios es posible. Esto es lo que profesionales y organizaciones de referencia compartieron en la jornada.
Salud psicosocial y bienestar: cuando los datos obligan a actuar

Albert Valls Molist, Responsable del Área de Ergonomía y Psicosociología de Quirónprevención, puso sobre la mesa la magnitud real del problema con datos que resultan difíciles de ignorar. Según la encuesta MeND de la OMS, uno de cada tres sanitarios sufre ansiedad o depresión, y los profesionales con turnos nocturnos tienen el doble de probabilidades de sufrirla que la población general. A eso se suma que más del 30% ha sufrido acoso o amenazas de violencia por parte de pacientes o familiares en el último año.
Frente a este escenario, Albert planteó que la única respuesta posible pasa por gestionar los riesgos psicosociales de forma estructurada, y eso implica mucho más que hacer una evaluación. Requiere compromiso real de la dirección, participación de los trabajadores, definición y seguimiento de KPIs en salud mental, y un plan de acción con dos frentes diferenciados: medidas sobre la organización del trabajo (dimensionamiento de plantilla, diseño de turnos, tiempos asistenciales realistas, liderazgo de apoyo, protocolos contra el acoso) y medidas orientadas a los factores individuales (detección temprana, autocuidado, estrategias de afrontamiento y formación emocional). Todo ello con seguimiento y control continuos, porque la evaluación psicosocial solo tiene valor cuando se convierte en gestión real y deja de hacerse únicamente por cumplir.
En esto también coincidió Jorge Tubio, CEO de Beon y MentallyLab, en su intervención, resaltando que las evaluaciones de riesgos psicosociales han estado durante demasiado tiempo orientadas exclusivamente al cumplimiento normativo, con herramientas obsoletas, sin enfoque sectorial y completamente desconectadas de la estrategia de empresa, convirtiéndose en un trámite que no genera ningún cambio real. Y lo ilustró con una pregunta directa: ¿están las empresas realmente preparadas para abordar el bienestar o seguimos ofreciendo fruta en la oficina y mesas de ping pong y llamándolo gestión?
Para dar respuesta a esto, Jorge presentó MentallyPro, la plataforma digital de MentallyLab que permite evaluar y gestionar los riesgos psicosociales de forma rigurosa, ágil y adaptada a cada sector. Lo que diferencia a MentallyPro de las herramientas tradicionales es que cruza los resultados psicosociales con indicadores de recursos humanos como el absentismo, la rotación o las promociones, generando una visión integrada que conecta la salud mental con la estrategia de la organización. Con más de 400 empresas evaluadas, el objetivo es claro: convertir la evaluación psicosocial en una herramienta real de toma de decisiones que permita actuar, no solo medir.
Medicamentos peligrosos: cuando la prevención tiene que llegar a cada etapa del proceso
Inmaculada Pérez García, Técnico Superior de PRL del Hospital 12 de Octubre, abordó un riesgo que, por su cotidianidad, corre el peligro de normalizarse: los medicamentos peligrosos. Un riesgo real y presente en el día a día de miles de profesionales sanitarios que los manipulan en cada turno.
Su intervención giró en torno a cómo el Hospital 12 de Octubre ha construido un sistema de gestión integral que cubre todo el ciclo de vida del medicamento peligroso, desde la recepción hasta la eliminación de residuos, pasando por el almacenamiento, la preparación, el transporte, la administración y la gestión de vertidos. Un trabajo que arrancó en 2016 con la creación de un Comité de Medicamentos Peligrosos multidisciplinar y que ha ido evolucionando con cada actualización normativa y científica.
En cuanto a las medidas implantadas, Inmaculada explicó cómo han reducido la manipulación innecesaria cambiando ampollas por viales e implantando sistemas cerrados de transferencia en las unidades clínicas. La preparación de los medicamentos más peligrosos se centraliza en farmacia, y cualquier vertido o contaminación queda notificado y registrado por el servicio de prevención, respaldado por un programa de formación continua para todos los trabajadores expuestos.
Y más allá de la gestión interna, Inmaculada compartió la colaboración entre el Hospital 12 de Octubre y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau para desarrollar un listado consensuado de medicamentos peligrosos, ya implantado en ambos centros y remitido al grupo de trabajo del INSST. Una buena práctica que demuestra que la colaboración entre organizaciones es una de las palancas más potentes para avanzar en la protección de los profesionales.
La gestión de la SST en el sector sanitario: lo que dicen las auditorías
Manuela Brinques, nuestra Auditora Jefa, presentó los resultados de auditar 78 organizaciones del sector sanitario, poniendo el foco en algo que los datos dejan muy claro: las mayores divergencias respecto a otros sectores se concentran en las medidas y actividades preventivas.
En formación e información, las auditorías revelan que más del 15% de los trabajadores no tiene constancia de haber recibido formación en los riesgos de su puesto. Según Manuela, esto puede deberse a que los registros son inaccesibles o demasiado antiguos para localizarse con facilidad, a que la formación impartida no siempre cubre todos los riesgos actuales del puesto, o a que las nuevas incorporaciones la reciben de forma tardía porque no está integrada en el plan de acogida. A ello se suma que las plantillas tensionadas dificultan encontrar disponibilidad horaria, especialmente en profesionales pluriempleados o con cargas familiares.
En cuanto a los controles periódicos, los resultados muestran que las visitas de seguridad se realizan de forma reactiva y no sistemática. Manuela destaca que no se registran ni se trasladan a ninguna planificación, y en muchos casos no recogen la situación real porque se cumplimentan de forma automática. Los planes de mantenimiento son incompletos y los plazos de las inspecciones reglamentarias no siempre se cumplen.
A nivel de emergencias, los datos ponen de manifiesto que los planes de autoprotección están desactualizados o sin homologar y que los simulacros se repiten siempre en los mismos horarios y condiciones. Manuela resalta que los equipos de emergencia carecen de formación práctica, que las acciones correctoras no se trasladan a ninguna planificación y que los trabajadores, en muchos casos, no saben cómo actuar ante una emergencia ni conocen el punto de encuentro.
En lo que respecta a la prevención en diseño, Manuela señala que el servicio de prevención raramente participa en los planes funcionales ni en las comisiones de obras o compras, que los requisitos de seguridad no se incluyen en los concursos de adquisición de equipos y que los aspectos de seguridad de los trabajadores no se incorporan en los protocolos asistenciales.
Finalmente, en vigilancia de la salud, aunque se gestiona mayoritariamente con recursos propios, los resultados arrojan más desviaciones que en otros sectores precisamente porque es auditable, con anomalías documentales en las historias clínicas, incumplimientos en aspectos de voluntariedad y obligatoriedad, y dificultades para adaptar o reubicar puestos cuando aparecen limitaciones en la aptitud.
Sin duda, todo lo que los datos revelan son oportunidades de mejora que, una vez abordadas, permitirán al sector sanitario construir organizaciones más eficientes, resilientes y sostenibles.
De la prevención de riesgos a la promoción de organizaciones saludables
La Dra. Pilar Peña García, Cap del Servei de Prevenció de Riscos Laborals del Consorci Corporació Sanitària Parc Taulí, centró su intervención en algo que el sector sanitario lleva tiempo esquivando: los problemas de salud mental y el absentismo no son un reflejo del profesional, sino de cómo funciona la organización. Y mientras no se aborde desde ahí, las soluciones seguirán siendo parches.
Para Pilar, hay que dejar de intervenir solo cuando el profesional ya está enfermo y empezar a actuar sobre el entorno antes de que enferme. Eso implica rediseñar cargas de trabajo, mejorar ratios, desarrollar un liderazgo clínico que apoye y proteja, y crear una cultura organizativa donde la conciliación y el bienestar no sean un extra sino parte del modelo. Cuando la intervención llega tarde, el acompañamiento tiene que ser real: apoyo psicológico directo, programas de resiliencia y protocolos de retorno seguro tras la baja.
En esa misma línea, Pilar subrayó la importancia de pasar de la prevención de los riesgos a la promoción de la salud, con la atención centrada en el profesional, fomentando el ambiente de trabajo y el trabajo en equipo. “La gente está contenta con sus compañeros”, señaló, “y eso hay que potenciarlo”, porque es una palanca de bienestar que las organizaciones tienen al alcance de la mano y muchas veces no aprovechan.
Gestión de las adaptaciones para un retorno seguro y sostenible
El Dr. José María Ramada Rodilla, Cap del Servei de Salut Laboral del Hospital del Mar, cerró la jornada con una premisa que la evidencia científica respalda: trabajar es beneficioso para la salud cuando las condiciones son razonablemente buenas. Y desde ahí presentó el Programa GP3 (Gestión Preventiva de Profesionales con Problemas de Salud), desarrollado en el Hospital del Mar para dar respuesta a uno de los retos más silenciosos del sector: qué hacer cuando es el propio profesional sanitario quien necesita cuidado.
El GP3 es un conjunto de acciones orientadas a conseguir que los profesionales con un problema de salud que reduce su capacidad para trabajar puedan seguir activos o regresar al trabajo de forma segura y sostenible. El Dr. Ramada explicó que el programa parte de una intervención precoz y se concentra en actuar sobre las condiciones de trabajo más que en los aspectos médicos, acompañando a la persona durante todo el proceso y haciendo de ello un esfuerzo colectivo dentro de la propia organización. Y fue especialmente enfático en un punto: el GP3 no es un programa de control del absentismo, y esa distinción fue clave para vencer las resistencias iniciales. Cuando todos entienden que el objetivo es acompañar al profesional sanitario y no fiscalizar su baja, el programa puede desplegar todo su valor, y cuando la organización lo asume como un esfuerzo colectivo, todos ganan: el trabajador, el equipo y el propio sistema sanitario.
A modo de conclusión, la jornada demostró que el sector sanitario tiene ante sí un camino claro: hay buenas prácticas, hay experiencias reales y hay organizaciones que ya están trabajando para mejorar. Las oportunidades de mejora son muchas, pero precisamente por eso el margen para avanzar también lo es. Cuidar a quienes cuidan no depende de un único actor ni de una única decisión, sino de un esfuerzo compartido entre profesionales, organizaciones y sistemas. Y ese esfuerzo, cuando se hace bien, transforma no solo el bienestar de los trabajadores, sino la calidad del sistema sanitario en su conjunto.
Si quieres profundizar en los temas tratados, aquí tienes las presentaciones de los ponentes de la jornada:
- Conectando la salud psicosocial con la estrategia de bienestar de la empresa · Albert Valls Molist
- Conectando la salud psicosocial con la estrategia de bienestar de la empresa · Jorge Tubio
- Gestión de Medicamentos Peligrosos · Inmaculada Pérez Garcia
- Radiografía de la Gestión de la SST desde la perspectiva auditora · Manuela Brinques
- Salud mental, absentismo y bienestar en profesionales sanitarios · Dra. Pilar Peña García
- Gestión de las Adaptaciones para Profesionales Sanitarios con Problemas de Salud · Dr. José María Ramada Rodilla

